
El 2010 dejó tras de sí una estela de incertidumbre y de amargura para muchos. Felicidad para otros y consuelos envueltos, fundamentalmente, en papel de regalo deportivo. Al abrir la primera página del nuevo año os queremos desear la felicidad hecha realidad en dos aspiraciones muy concretas: trabajo y prosperidad.
Desde la escuela, desde el pupitre de cada día, deseamos para el 2011 una educación mejor basada en el respeto, el conocimiento y la calidad.
Francisco Vírseda - Joaquín Moreno
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